Según la Wikipedia, compendio de “casi todo” el saber humano en Internet:
“Las Órdenes de Códigos de Caballería fueron creadas por los monarcas europeos tras el fallo de las Cruzadas. La memoria de las órdenes militares de las cruzadas dieron comienzo a ideas y romanticismos, resultantes en la última noción medieval del código de caballería, y está reflejada en los romances Arturianos de la época.”
Esto ya es definitorio de algunos de los caracteres inherentes de las Ordenes de Caballería, o de “Código de Caballería”:
- Han de estar creadas por monarcas,
- Se crean en memoria de las Ordenes Militares
- Se les dota de un Código de Caballería
Esto, ya es reflejo de que no todo el espectro de Ordenes de Caballería existentes hoy y procedentes supuestamente de la Edad Media, es lo que dice ser.
La mayoría de los países que hay hoy en el mundo del Siglo XXI, son regidos por gobiernos democráticos, no por monarquias (aún las constitucionales).
Por otro lado, todos aquellos que en las Comunidades Virtuales al uso, se definen o atribuyen la impostura de ser descendientes de monarquías imposibles (cuyos territorios nunca existieron, o si existieron fueron tan ínfimos y de tan corta duración que hoy nadie los tomaría en serio) no pueden ser en su totalidad generadores de Ordenes de Caballería, si no es con malsanas intenciones de oscuros negocios cuasi delictivos que cometen contra los inocentes a los que esquilman en sus economías a cambio de un falso titulo nobiliario sin sentido, o un puesto destacado en alguna de las supuestas Ordenes de Caballería existentes únicamente en el plano virtual, pero con cuentas bancarias muy reales, que admiten sustanciosas donaciones, para imaginarias campañas de beneficencia que sólo benefician a sus autores.
Uno que también es el rey indiscutible de su casa, se atribuye por decreto el derecho de decir que no todas las monarquías (sean de Comunidad Virtual o no) sean de esta forma tan prosaica e innoble, valga la antítesis que esto supone.
Pero de cierto, que tanta monarquía en el exilio, o destronada hace ya siglos y errante desde entonces, y rebajada a prosaicas y villanas actividades, como la de trabajar, no son portadoras ya (sean éstas ciertas o no) de ningún fons honorum, ni mucho menos del ius honorum necesario para generar Ordenes de Caballería de nueva generación. Lo afirmo.
La Orden de los Pobres Caballeros que habitan en el Templo del Rey Salomón, fue creada por un Rey: Balduino II de Jerusalem, y refrendada mas tarde por un Concilio (el Concilio de Troyes) que les imprime carácter y les pone bajo la tutela del Papa de Roma.
Entonces, por este hecho doble, asumimos como cierto,que la Orden del Temple (que así es conocida desde entonces) es una Orden de Caballería legítima, cuyo Código o Regla, le fue dada por Bernardo, Abad cisterciense de Claravall.
Pero ésto, sucedía en pleno Siglo XII muy lejos de nuestro actual Siglo XXI, en que no perviven -pues no sería posible la pervivencia de una Orden que fue disuelta por la Bula Vox in Excelso del papa Clemente V a instancias del Rey Felipe IV de Francia, confirmada por la Bula Ad Providam que declara la desaparición definitiva de la Orden Templaria.
Con la muerte ignominiosa del último Gran Maestre Jaques de Molay, el 18 de Marzo de 1314, muere definitivamente la Orden del Temple, y se considera esa fecha como la de la misma desaparición de los Caballeros Templarios, decapitados de magisterio que nunca fue restablecido, y célibes como eran por su propia Regla constitutiva, sin descendencia física que dejar en la tierra.
De esto llegamos a la conclusión de que nadie hoy, puede atribuirse ser el legítimo heredero de aquella primitiva Orden del Temple, por las razones ya dichas. Ni Orden ni grupo alguno es legitimado como Templario hoy día, por reducción al absurdo.
“En 1705, el Duque de Orleans, valido del Rey Luis XIV (El Rey Sol) de Francia, saca a la luz unos Estatutos para una Orden del Temple que sería una refundición de la original, refrendada por el Convento General de Versalles, que establece al Duque de Orleans como primer Gran Maestre del movimiento neo-templario. Posteriormente, ya en el Siglo XVIII, el entonces protector de la Orden Marqués Narcisse de Valleray solicita la protección de ésta al propio Napoleón III-quien la dota de Carta de Naturaleza, reconoce y autoriza a sus miembros a llevar el símbolo de la corona francesa (la flor de lis).“(1)
Esta nueva Orden no busca ya la protección del Papa de Roma, sino que se declara religiosamente ecuménica, y apolítica, reconduciéndose finalmente en lo que hoy conocemos por Soberana Orden Militar del Temple de Jerusalem (SMOTJ) o en latin Ordo Supremus Militaris Templi Hierosolymitani (OSMTH).
En 1995, la mayoría de los Templarios OSMTH (en su mayoría agrupados en los Grandes Prioratos de Austria, Francia, Italia, Finlandia, Inglaterra y Gales, Escocia, la OTAN y los EE.UU.) se reunieron en la ciudad austriaca de Salzburgo y democráticamente aprobaron varias resoluciones para reestructurar y modernización de la Orden, entre otras se procedió a la escisión de la Orden del Principe Regente Fontes de Portugal y sus seguidores, bajo la denominación interna de OSMTH-Regencia, posteriormente denominada OSMTJ Portugal.
A partir de esta primera diáspora, que como queda dicho se produce en el seno de un Convento Internacional de Grandes Prioratos de la OSMTH, surgen de la recién creada OSMTJ algunas otras divisiones menores, aunque algunas de importante entidad, como la SMOTH-Pit primero, que mas tarde cambió su designación por SMOTH-Mit al ser nombrado su superior dirigente Maestre por el Príncipe Fontes de Portugal, a cuya obediencia pertenecen.
A continuación, se produce el nacimiento de un sinfín de asociaciones en España, registradas con la designación de “templaria”, o “del temple”, que son admitidas como tales por la permisividad de un Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior, que no efectúa ninguna comprobación previa sobre la autenticidad o no de la Asociación cuyo registro se solicita, y la idoneidad de sus fines declarados, ni un posterior control sobre las actividades (de muy diversa índole y naturaleza) de las mismas.
En estos momentos, ya tendrá el lector una visión clara del panorama histórico de las Ordenes de Caballería Templarias y Neo-Templarias en nuestro país, y criterio suficiente-entendemos- para optar por una u otra de las ramas del llamado movimiento neo templario, al cual nos adscribimos.
Hay un error de transcripción.
En 1705, el Rey de Francia era Luis XIV, el Rey Sol. Napoleón III reinó de 1852 a 1871.
El Duque de Orleans al que se refiere era Felipe, y en el reinado del Rey Sol, es cuando ocurre el hecho a que se refiere.
En la época de Napoléon III lo que ocurre es que el Regente de la Orden, Narcisse Valleray solicita reconocimiento del Emperador. La Orden es reconocida y autorizada a que sus miembros utilicen sus insignias en Francia.
Un Fraternal Abrazo Triple.
+Jacinto
Buena apreciación, que agradecemos, y que como bien dice usted, se trata de un “error in scripsit”, pues a menudo cuando uno escribe con la celeridad con la que se agolpan las ideas en la cabeza, comete el error de no revisar lo escrito, y no se da así la oportunidad de enmendar la plana.
En su honor, y agradecido pues, corrijo con sus mismas palabras entrecomilladas el párrafo de referencia, que sin embargo hay que advetir que no altera para nada el sentido principal del artículo.
De nuevo gracias.
Precisamos de correctores y editores como usted.
Reciba mi TFA.
nnDnn